El Malbec nos puso en el mapa. Pero mientras el mundo seguía brindando con esa etiqueta, algo se movía por debajo: enólogos escalando montañas en busca de parcelas extremas, viñedos centenarios de Criolla que nadie miraba, y una generación de sommeliers que ya no pregunta "¿tenés Malbec?" sino "¿qué más tenés?".
No hace falta convencer a nadie: el Malbec representa cerca del 63-64% de todo el vino argentino que se exporta en valor. Es, por lejos, nuestra carta de presentación en el mundo. Pero justo por eso -porque ya está instalado, porque ya ganó- la conversación entre los que hacen y beben vino en Argentina se corrió hacia otro lado.
Te contamos qué está pasando y elegimos cuatro botellas de La Viteca para que lo entiendas en la copa: una por cada cepa, ordenadas como un recorrido, de la más fresca a la más ceremoniosa.
El Malbec ya ganó. Ahora empieza otra pelea
Esta misma semana los medios especializados volvían a poner el foco en las variedades "que no son Malbec": Bonarda, Cabernet Franc, Garnacha, Torrontés, Semillón, Criolla. No es una moda pasajera ni un capricho de sommelier aburrido. Es la consecuencia lógica de dos décadas de exploración de altura, suelos y microclimas que en algún momento tenían que dejar de girar solo alrededor de una cepa.
Y no es casualidad tampoco que el enólogo elegido Mejor Enólogo del año en los Premios Winexplorers 2026 sea Alejandro Vigil, uno de los responsables de que hoy podamos hablar de Cabernet Franc de altura con la misma seriedad con la que hablamos de Malbec. Más abajo te contamos por qué una de sus etiquetas es parada obligada en esta nota.
Las cepas que están corriendo por afuera
No es que el Malbec tenga competencia real en volumen. Es que estas variedades están construyendo, cada una, su propio argumento:
Bonarda:
La segunda cepa tinta más plantada de Argentina, durante décadas relegada a vino de mesa. Hoy, en manos de enólogos que la tratan con el mismo cuidado que al Malbec, se revela jugosa, fresca y con una tomabilidad que la vuelve adictiva.
Cabernet Franc:
La cepa que más subió de categoría en los últimos años. En altura, con suelos calcáreos, da vinos de una elegancia herbal y especiada que ya compite de igual a igual con los grandes Cabernet Sauvignon del país.
Garnacha:
La revelación de los valles extremos de San Juan. Viñedos a más de 1.600 metros, amplitud térmica brutal, suelos de origen volcánico. El resultado: vinos frescos, minerales, con una identidad de VINO DE PARCELA casi imposible de replicar.
Torrontés:
La única cepa blanca verdaderamente argentina, floral y con una acidez natural que la hace tan versátil como cualquier blanco europeo de moda.
Criolla y Semillón:
Los "nuevos viejos" ,variedades de viñedos centenarios que hasta hace poco se descartaban y que hoy los enólogos jóvenes están rescatando por su rusticidad y su historia.
La pregunta que le queda a cualquiera que ya se cansó de pedir "un Malbec" en cada mesa: ¿por dónde empiezo? Elegimos cuatro botellas -una por variedad, cada una con una historia distinta detrás- para armar tu propia cata comparativa.
Cuatro botellas para entender el momento
Nido de Tigre Torrontés Centenario
El descubrimiento
100% Torrontés · Calingasta, San Juan · fermentado en huevos de hormigón
Empezar por acá tiene sentido: es la cepa blanca con la que Argentina tiene identidad propia en el mundo, y esta etiqueta la muestra en su versión más pura. Nace en Calingasta, San Juan, de la mano del enólogo Federico Isgró, con fermentación en huevos de hormigón y levaduras indígenas. Color amarillo tenue con reflejos verdosos; nariz de flores blancas, peras y cítricos; boca ligera pero de personalidad marcada, con una acidez natural que la hace refrescante de principio a fin. Serví con mariscos, una tabla de quesos frescos, o simplemente sola, bien fría, en una tarde de sol. Es el vino que le vas a servir a alguien que "no toma blancos" para que cambie de opinión.
Colonia Las Liebres Bonarda
La revelación
100% Bonarda · Luján de Cuyo & Paraje Altamira, Mendoza · 6 meses en concreto
Firmado por un trío de enólogos de peso -Alberto Antonini, Pedro Parra y Federico Gambetta-, este Bonarda combina viñedos de Luján de Cuyo (800 msnm) y Paraje Altamira (1.200 msnm). Es la prueba de que la Bonarda dejó de ser "el vino de la garrafa" para convertirse en una de las etiquetas más interesantes del país. Rojo rubí con reflejos magenta; nariz compleja de grafito, cereza, ciruela, eucalipto y pimienta de Jamaica; en boca, taninos finos y jugosos, con un final persistente de cereza y frambuesa. Es el tinto ideal para tomar "sin pensar" ,con una picada, unas empanadas, o una pasta con salsa roja. Servido ligeramente fresco, gana en frescura.
Los Dragones El Pedrazal Garnacha 2023
El extremo
100% Garnacha · Valle de Calingasta, San Juan · 1.650 msnm, vino de parcela
Si ya leíste nuestra nota sobre vino de parcela, esta etiqueta es el ejemplo perfecto de por qué ese concepto importa. Nace en la parcela El Pedrazal, a 1.650 metros sobre el nivel del mar, en Barreal Sur, Valle de Calingasta, uno de los rincones más extremos, secos y aislados del país. Viticultura 100% agroecológica, fermentación con levaduras nativas en vasijas de concreto. Rojo rubí brillante de intensidad media; aromas de fruta roja fresca, hierbas salvajes y notas florales; en boca es fresca y fluida, con taninos finos y un final largo, mineral, que habla del lugar donde nació. Serví con algo que no le compita -un pollo al horno con hierbas, un guiso liviano- o simplemente para pensarla sola.
Gran Enemigo Gualtallary Cabernet Franc
La consagración
85% Cabernet Franc – 15% Malbec · Gualtallary, Valle de Uco · 15 meses en foudres de roble francés
Cerramos con la etiqueta más ambiciosa de las cuatro. Elaborada por Alejandro Vigil -el enólogo que se llevó el premio a Mejor Enólogo en los Premios Winexplorers 2026- en Gualtallary, Valle de Uco, a 1.470 msnm, con 15 meses de crianza en foudres de roble francés de 100 años. Vino de gran estructura y frescura, con el perfil herbal y especiado característico del Cabernet Franc de altura, textura firme y un potencial de guarda que lo vuelve una excelente inversión para tu cava. Decantalo al menos una hora antes, sacalo con un asado de tira bien hecho o un cordero patagónico, y dejá que se abra en la copa. Es una etiqueta para ocasiones que ameritan un poco de espera.
Cómo armar tu cata comparativa en casa
No hace falta ser sommelier para notar la diferencia entre estas cuatro cepas. Te proponemos un orden simple: empezá por el Torrontés, bien frío, para calibrar tu nariz. Seguí con la Bonarda, el tinto más fácil y jugoso del grupo. Continuá con la Garnacha, para notar cómo la altitud y el suelo cambian todo. Cerrá con el Cabernet Franc, el más estructurado, el que necesita tiempo y comida al lado.
Serví cada vino en una copa distinta -o lavá bien entre uno y otro-, anotá lo que sentís, y vas a entender en 40 minutos lo que a la industria del vino argentino le llevó 20 años: que hay vida, mucha, más allá del Malbec.
El siguiente paso
Ninguna de estas cuatro botellas es "mejor" que otra. Son cuatro puertas de entrada distintas a un mismo mundo, y el chiste está en saber cuál abrir según la noche, la comida y las ganas. Cualquiera de ellas te va a enseñar algo. Y si querés que te ayudemos a elegir según lo que vas a comer, ya sabés dónde encontrarnos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la segunda cepa tinta más importante de Argentina después del Malbec?
La Bonarda. Es la segunda variedad tinta más plantada del país, y en los últimos años pasó de ser un vino de mesa a una etiqueta de autor gracias a enólogos que la cosechan temprano y la vinifican con el mismo cuidado que al Malbec.
¿Qué cepa blanca es autóctona de Argentina?
El Torrontés. Es la única variedad blanca verdaderamente argentina, de perfil floral y aromático, con gran acidez natural. Se da especialmente bien en los valles altos de Salta, Catamarca y San Juan.
¿Qué significa "vino de parcela" y por qué se usa tanto ese término hoy?
Un vino de parcela es aquel que nace de un único lote de viñedo, sin mezclarse con uvas de otras zonas, para expresar de la forma más pura posible el suelo, la altitud y el microclima de ese lugar específico. Te contamos más en nuestra nota Vino de parcela: la obsesión por un pedazo de tierra.
¿A qué temperatura se sirve un tinto liviano como la Bonarda o la Garnacha?
Entre 14 y 16 °C, ligeramente más fresco que un Malbec o Cabernet de guarda. Esa temperatura resalta la fruta y la frescura de estas variedades sin apagar su aroma.
